PAÍS Y SOCIEDAD SIN RUMBO- EDWIN RAMÍREZ - Alianza Social Independiente

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EDWIN RAMÍREZ
SECRETARIO DE CAPACITACIÓN Y ASUNTOS SOCIALES SECTORIALES Y PROGRAMÁTICOS.

Por EDWIN RAMÍREZ

05 de abril 2021

País y sociedad sin rumbo.

Las promesas presidenciales brindan a los electores un panorama de las decisiones gubernamentales a corto plazo o un imaginario sobre la naturaleza de su accionar. Cuando un presidente se aleja de ellas no sólo deja a los ciudadanos en una incertidumbre, sino que falta a la confianza de las personas que ayudaron a su elección. El incumplimiento de las promesas de campaña destruye la confianza en el Estado, característica de un Estado fallido. Como partido crítico al gobierno, es necesario analizar las promesas incumplidas por el presidente Duque.
En la fallida lucha contra las drogas, el presidente faltó en su promesa de combatir el narcotráfico. Sus decisiones no sólo se destacan por su ineficacia sino también por el daño a la población vulnerable. Incluso teniendo la financiación y apoyo de una super potencia como Estados Unidos, el número de cultivos ilícitos va en aumento. La falta de enfoque diferencial y caracterización regional de las causas del conflicto en zonas de frontera refleja el poco interés de aumentar la presencia estatal.
El mandatario dijo en campaña no a la corrupción, pero esta campea a su antojo por todo el territorio nacional. No hay ningún cambio sustancial que prevea de manera efectiva la malversación de recursos públicos o castigue con mano dura a los corruptos. Incluso durante la coyuntura actual no se han creado medidas estratégicas que protejan los fondos destinados a sobrellevar la pandemia, al contrario, la corrupción se adecúa a la crisis mucho más rápido que las políticas de Duque.
Duque ha abandonado por completo a los líderes sociales y los ex integrantes de la ya extinta guerrilla de las FARC. La protección estatal a estos grupos ha sido duramente criticada por organizaciones no gubernamentales Nacionales e internacionales y la opinión pública por ser ineficiente, por ver la vida de las personas no desde la obligación de proteger la vida y dignidad humana sino como instrumento para hacer política, por desacreditar y poner en tela de juicio su valor como personas y su reconocimiento como líderes y lideresas sociales, tristemente volvimos a ser uno de los países más violentos de Latinoamérica, donde el gobierno maquilla cifras descaradamente.
El presidente más joven representa ideologías políticas que dominaron el país por décadas. El actual gobierno no cumple con la ley 581 de 2000, la nombrada “cuota de género” que exige la participación de mujeres de al menos el 30% de los altos cargos públicos a pesar de usar la igualdad de género repetitivamente en campaña.
Haciendo un balance de la gestión frente a promesas de campaña no solo se raja en lo anteriormente descrito, en temas tan importantes y trascendentales como el mejorar el acuerdo de Paz y hacerla efectiva, el fracking, el desempleo, la reactivación de la economía, congelación de los sueldos de congresistas por 10 años pero hizo lo contrario, no a la minería en paramos ni limites de ellos, promesas a textileros, vacunación anti covid -19 rápida y transparente en fin la lista es tan larga que ahora impulsa una reforma tributaria después que se pavoneaba en los discursos pregonando que no más impuestos, esa es la triste Colombia que estamos viviendo, mientras economías y políticas sociales de países vecinos crece y se fortalece, la nuestra es débil y vulnerable, ojala sea una amarga experiencia que jamás se vuelva a repetir.
Lo único que cumplió, aunque escribió lo contrario fue hacer trizas los acuerdos de paz, somos el único país que votamos a favor de la corrupción y en contra de la paz