¿DE QUIÉN ES EL PODER?-FLOR VELANDIA - Alianza Social Independiente

Flor Velandia .jpg2
FLOR VELANDIA
SECRETARIA DE MEDIO AMBIENTE

Por FLOR VELANDIA

17 de marzo 2021

¿De quién es el poder?

¿De quién es el poder?

Mucho se dice en los últimos días, respecto a quien de los candidatos a presidente cuenta con la mayor posibilidad de llegar a la casa de Nariño en las próximas elecciones,  los medios de comunicación se debaten entre las cualidades, experiencia y hasta herencia política de los aspirantes más sonados, se habla del linaje del que vienen estos líderes, de los aciertos y desaciertos que han cometido en su carrera, de sus salidas de tono, de las encuestas que miden el nivel de aceptación, así como de las posibles listas al congreso que cada uno de estos podría llevar, listas que van desde congresistas con varios periodos en el capitolio, hasta personalidades de la farándula.
De otro lado, poco muestran las cámaras y se escucha en los micrófonos  sobre los líderes sociales asesinados, las masacres, las muertes a firmantes de la paz y excombatientes quienes decidieron entregar sus fusiles con la esperanza de una segunda oportunidad y les segaron su vida, los niños masacrados que siguen haciendo parte de la guerra. De los miles de pequeños empresarios y familias que lo han perdido todo a raíz de esta pandemia que más allá de la enfermedad se ha convertido en la excusa perfecta para muchos empresarios y mandatarios quienes han dejado de gestionar y llevar desarrollo a sus regiones porque se dice que todo está paralizado a causa del covid.
La pandemia real de nuestro país, es esta que llevamos cargando los colombianos hace más de 40 años, una pandemia de narcotráfico, violencia y pobreza en la que, los pobres se siguen matando entre pobres, aquí no se mueren los jefes de los grupos alzados en armas, se mueren los niños que son sacados de sus casas y obligados a tomar un fusil, ¡No los hijos de las clases privilegiadas! se mueren los soldados y policías que buscan como una fuente de empleo el ingreso a las fuerzas militares, no los generales ni los ministros, se mueren los campesinos y los indígenas que quedan en medio del fuego cruzado y quienes en el mejor de los casos si sobreviven, son obligados a dejar sus tierras para irse a morir de hambre a las ciudades indolentes donde ya se nos volvió parte del paisaje ver a nuestras raíces en una esquina pidiendo limosna.
.
Poco le importa a los dirigentes tradicionales del país y a los grandes empresarios la suerte de los colombianos que viven día tras día en un estado de temor y miseria gracias a este conflicto armado de décadas, donde la guerra  es un negocio rentable para quienes administran el país, donde el presupuesto de la salud y la educación se desvanece antes de llegar a estas carteras, donde preferimos salvar a los bancos y las multinacionales antes que a los pequeños y medianos empresarios que generan entre el 70% y 80% de los empleos de este país.
Necesitamos un estado real de derechos y democracia, donde se ejerza un control de la ciudadanía sobre su propio estado y los recursos, con posibilidades de un trabajo digno, un servicio de salud donde la gente no se muera en espera de una cita médica, educación de calidad y el derecho a una vivienda digna.
Dejar de basar la economía del país en la explotación de hidrocarburos y recursos naturales que más allá de generar riqueza nos están dejando un pasivo ambiental impagable, debemos buscar una reactivación económica real, con miras a potencializar la producción, reactivación del campo, fortalecimiento a la empresa privada, diversificación económica, con leyes que nos permitan limitar el ingreso de mercancías al país, de manera que se pueda garantizar el consumo de la producción nacional y se proteja al productor.
Pero para poder llegar a esto se necesita que todo el país salga a las urnas en las próximas elecciones y demuestre el poder que tiene con cada voto para dar un vuelco de 180% en el congreso y así elegir nuevos Senadores y Representantes que legislen a favor de las necesidades de los colombianos y no de sus propios intereses.  Urge un presidente que no sea de izquierda ni de derecha, que logre unir la ideología de un país, que acabe con tanta polarización y miedo,  un presidente que vele por los derechos humanos, visionario, activo, que crea  que este país puede tomar un nuevo rumbo y nos lleve a una reactivación que permita salir de este atraso social, económico y tecnológico en el que nos encontramos.
El poder para cambiar el país lo tenemos nosotros como ciudadanos y lo transferimos a través de nuestro voto, por eso nosotros elegimos quien nos representa