Inaceptable presencia militar estadounidense en Colombia.

Por Berenice Bedoya Pérez, representante legal de la Alianza Social Independiente (ASI)

No es sorprendente que el gobierno de Iván Duque acepte una nueva imposición de Estados Unidos, esta vez, admitiendo la utilización de territorio colombiano por parte del Comando Sur (Southcom) para operaciones castrenses de la Brigada de Seguridad de la Fuerza de Asistencia (SFAB) bajo el socorrido y desgastado pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”.

Ya en el gobierno de Álvaro Uribe los colombianos en un acto de abierto intervencionismo, debieron presenciar la instalación de siete bases militares norteamericanas y en la administración de César Gaviria se autorizó en el año de 1993 el ingreso de 150 soldados estadounidenses, disque para cooperar en “obras cívico-sociales” en Juanchaco y Bahía Málaga, en el Pacífico.

En esta oportunidad el país se entera de la nueva operación militar del Comando Sur en Colombia por un comunicado de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá y no, como era de esperarse, de la Presidencia de la República.

Aún está fresca en la memoria de la sociedad colombiana los hechos atroces perpetrados por soldados de Estados Unidos que validos de su poder militar y prepotencia abusaron y violaron a niñas, grabaron videos que los vendieron como material pornográfico, todo lo cual ocurrió durante la ejecución del Plan Colombia, entre 2003 y 2007, como lo denunció y documentó el Informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.

La sumisión del gobierno de Iván Duque transgrede en un grado muy alto nuestro ordenamiento constitucional, por cuanto omite el permiso que se requiere del Senado de la República para que tropas extranjeras utilicen suelo colombiano. Además, es evidente que la presencia de tropas norteamericanas en Colombia hace parte del plan de asedio y agresión al país vecino de Venezuela.

Es degradante que el gobierno colombiano se preste de cabeza de playa para agredir a una nación hermana, con lo cual permite además que se oscurezca el ambiente en la región de Suramérica y el país quede sometido a los funestos intereses de la desastrosa era Trump.

Inaceptable presencia militar estadounidense en Colombia.

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