Factores determinantes para avanzar en la modernización de la ASI como laboratorio social y partido político acorde al siglo XXI

POR RUSSELL RAMÍREZ RODRÍGUEZ*

Dentro de los desafíos que nos hemos propuesto en la Alianza Social Independiente (ASI), en la actual coyuntura, está el de avanzar de manera sustancial en su modernización como partido político, capaz de sintonizarse con los anhelos de transformación y cambio que reclama la sociedad colombiana, consolidando su organización interna, y su capacidad de interacción con nuestros electores y simpatizantes, generando una amplia plataforma de análisis y debate.

Al fin y al cabo, un partido político tiene que ser un laboratorio de análisis y experimentación de soluciones para los conflictos de la sociedad. Su rol es el de propender por la estabilidad política y el respeto por las normas democráticas que rigen la convivencia social.

A partir de esta concepción política, las distintas instancias directivas de la ASI han asumido el compromiso de desarrollar toda una actividad didáctica sobre disciplina partidista y los procedimientos internos para lograr una organización autónoma, acorde con los requerimientos modernos, en esta época caracterizada por la denominada ‘tecnopolítica’.

En Colombia contamos con mecanismos legislativos que nos permiten avanzar en la implementación de acciones de disciplina, comportamiento partidista y coherencia política, como la Ley 974 de 2005, en cuanto a la toma de decisiones al interior de las corporaciones públicas por parte de las bancadas elegidas en representación de una colectividad.

Es también de importancia vital para preservar la democracia interna de los partidos asimilar el alcance de la legislación en cuanto a la autonomía que deben tener para dotarse de una óptima organización, como el reto imperioso de evitar la impunidad en la comisión de los delitos electorales en épocas de campaña. Para ello, es pertinente que la organización electoral contribuya a su modernización mediante la puesta en marcha de tecnologías que garanticen la pureza del sufragio, eliminando para siempre los actuales y obsoletos sistemas de conteo de votos que responden a necesidades de finales del siglo XIX y que se prestan para seguir manteniendo las viciadas y corruptas costumbres politiqueras.

Importancia del partido político

Los cambios que se vienen dando de manera vertiginosa en este mundo globalizado, han generado obviamente grandes mutaciones en los ámbitos de la representación política y en el trámite de los conflictos sociales y políticos.

No obstante esta realidad, los partidos continúan siendo los intermediarios entre los requerimientos y necesidades de grupos sociales con determinada ideología y el Estado. De ahí la importancia de que las colectividades partidistas sean instrumentos vitales, en los que sus afiliados y simpatizantes tengan la posibilidad permanente de interactuar y participar sobre los temas acuciantes de la realidad nacional. Para ello es preciso dotarse de reglamentos internos y establecer estrictos procedimientos disciplinarios. No se trata, entiéndase bien, de aplicar el autocrático y conservador método de “disciplina para perros”, sino de dotarse de principios y criterios adecuados para llevar adelante un método de acción que permita avanzar en el proceso de formación de una voluntad colectiva que aspira un objetivo político determinado.

El partido, en consecuencia, tiene que ser un instrumento ágil y expedito de intervención de la comunidad en los quehaceres del Estado. Para que exista como tal se requiere de una ideología política, de un proyecto de gobierno y de una organización permanente establecida a escala nacional. Su organización es vital, debe ser estable para intervenir en todos los momentos de la vida del Estado, y ceñirse al conjunto de sus principios doctrinales, los que a su vez deben concordar con su acción política y su propuesta de gobierno.

Cuando el partido no está en el gobierno tiene que constituirse en una herramienta de vigilancia de la función del poder ejecutivo, llamado a mantener una permanente actitud crítica sobre los actos gubernamentales, es decir, debe ejercer la responsabilidad de oposición.

En una sociedad dinámica, el partido tiene que ser instrumento de desarrollo y cambio social. Por ello el filósofo Antonio Gramsci, al analizar el alcance de la principal obra del aun injustamente denigrado Nicolás Maquiavelo, describe al partido político como el “príncipe moderno”, asimilándolo como una herramienta que se propone y proyecta “la transformación de las condiciones históricas por medio de una reforma intelectual y moral para la construcción de una voluntad colectiva nacional y popular”.

En tal sentido, el partido tiene que ser un órgano que produce orden y disciplina política, pero al mismo tiempo un dispositivo de socialización que permita tanto la selección de los cuadros dirigentes como la constitución del tipo de compromisos a largo plazo que vertebran una estructura social.

Unos partidos anacrónicos y anquilosados

En Colombia, los partidos tradicionales no solamente se corrompieron a partir del pacto bipartidista, excluyente y antidemocrático del Frente Nacional (1958-1974), sino que se burocratizaron totalmente, conservatizándose aún más, tornándose anacrónicos, hoy solo son maquinarias electorales, sin contenido social, repitiendo una terminología envejecida y caduca.

Un partido si está en permanente acción, jamás se acaba y su conexión e interacción con sus electores, afiliados y simpatizantes hace que la evolución social y política le genere nuevas tareas y nuevos compromisos.

Por todo lo anterior, desde la ASI trabajamos por consolidar una organización partidista que dé respuestas concretas a las expectativas de una sociedad que cada día se torna más compleja. Estamos convencidos de que en Colombia se puede y se debe hacer política de una forma nueva y distinta. Cansados de los mismos con las mismas, de la corrupción, la politiquería, las maquinarias electorales y la falta de solidaridad y honestidad de los políticos tradicionales, decidimos aportar a la construcción de un mejor país para todos.

Además de apostar por un nuevo país, como señalan nuestros principios, defendemos la concepción de Estado Social y Democrático de Derecho, recogida en la Constitución de 1991, y estamos comprometidos firmemente en la protección de la vida, la preservación de la naturaleza y el cuidado de los bienes y recursos públicos. De esta manera, vamos por la modernidad del país, entendida como la construcción de tejido social para configurar las innovaciones sustanciales que permitan satisfacer las necesidades materiales y espirituales de nuestras familias y comunidades.

En esa dirección nos proponemos articular una voluntad política nueva con posibilidad cierta de ser mayoría con base en fundamentos de justicia social, ambiental, económica y cultural para solidificar la paz y garantizar el normal desarrollo del posconflicto.

En Colombia atravesamos una compleja coyuntura histórica en la que necesitamos abrirle espacio a la esperanza. Tenemos la obligación moral y ética de asumir el apasionante reto de anhelar un nuevo país para lo cual debemos comenzar cuanto antes a trabajar por hacerlo realidad.

*Veedor Nacional ASI.

@RYRR73

Factores determinantes para avanzar en la modernización de la ASI como laboratorio social y partido político acorde al siglo XXI

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba